lunes, 30 de mayo de 2011

Palabra de mago

Roberto Fontanarrosa falleció en 2007. El dibujante y escritor de Rosario, Argentina, no pudo, por tanto, disfrutar de la exultante plenitud goleadora de su paisano Leo Messi. Una auténtica lástima. Porque este delantero de leyenda merecería ser el inspirado protagonista de cualquiera de los irrepetibles relatos de “Puro fútbol”. Entre el costumbrismo y el surrealismo, en el centro de la atención del planeta deportivo, el poeta de los pies vertiginosos, el artista de los regates encadenados nunca enhebra más de tres frases, si acaso tópicas, ante el micrófono.


Decenas de miles de personas esperaban unas iluminadas palabras del astro tras su extraordinaria actuación en la conquista de la cuarta Champions para el Barcelona. “Guardo las palabras para el 29”, había prometido durante la celebración del título de Liga. Así que Leo, menos desenvuelto que Shaké y Piquira, encerrado en la banda, intentó una arrancada. “Prometí que hoy iba a hablar y acá estoy...; la verdad, no tengo nada que decirles”. Punto final. En la cancha se ven los pingos, suelen afirmar los aficionados argentinos a las carreras de caballos. Y el genial Lionel ya se había explayado frente a la defensa del Manchester. Cansado por un exceso de pases que se enredaban en el área pequeña, rompió a sus marcadores, ocultó la pelota y armó el pie para hacerla aparecer entre las redes del portero rival.

Su entrenador, Pep Guardiola, tiene discurso. Acostumbra a centrarlo en la motivación para hacer que hablen los jugadores sobre el césped. Un mes atrás, antes de este mayo redondo, Guardiola mostró su enfado al afirmar que Mourinho es el “puto amo” en las ruedas de prensa. Después de clasificarse para la final de Wembley a costa del Real Madrid, evitó ahondar en la confrontación. Sus declaraciones suelen destilar mesura, espíritu deportivo y, para sus detractores, falsa moudestia.

El humilde Pep ya pudo disfrutar  como jugador en el mítico estadio inglés de la primera Copa de Europa azulgrana. Era el año 1992, el equipo estaba dirigido por Cruyff, y contaba en la retaguardia con otro profeta de la psicología: Ángel Mur.  El fisioterapeuta y masajista, hijo de masajista, retirado hace un lustro después de tres décadas cuidando a las figuras del Barça, apadrinó otro principio para la hemeroteca. “No cura el agua milagrosa, curan las palabras”. Su sabiduría narrativa reapareció en mi memoria durante el fin de semana, paseando por las calles peatonales del centro de Valladolid, donde los divertidos artistas de la Zootroupe sorprendían a los asistentes al Festival de Teatro de  Calle. Uno de ellos me regaló el truco. “Lo más importante es construir una buena historia, saber comunicarla”.

Un mago que aspira a convertirse en ilusionista afronta, al mismo tiempo, el riesgo público de que le llamen tramposo. Mayo ha sido, otra vez, un mal mes para Zapatero. Mientras su equipo favorito ganaba dos competiciones, el presidente del Gobierno ha encadenado dos graves derrotas consecutivas. Una, rotunda y pública, en las urnas; la segunda, puertas adentro, en los procedimientos de su partido. A principios de abril, el entrenador del ejecutivo, liado con las palabras, enredado en sus deseos, prometió que consultaría a los socios para elegir un sucesor. Al final ha tenido que ceder ante los veteranos del vestuario. Y demasiados seguidores, singularmente Carme Chacón, se han quedado con el gesto triste de quien acaba descubriendo el truco a su pesar. 


Las palabras son necesarias, imprescindibles, pero por sí mismas incapaces de ocultar otros fracasos. Atento a la calle, Rubalcaba, el nuevo candidato socialista a la Moncloa, ha prometido este lunes multiplicarse en su particular pluriempleo para reducir el paro. De discurso, sin duda, anda sobrado. Y de ilusión, por lo que asegura, también. Zapatero apeló a su experiencia de velocista para lanzarle hacia los comicios. Pero el superministro madridista tendrá que regatear como Messi, tranquilizar como Mur, liderar como Guardiola y fabular como Fontanarrosa para dar la vuelta al resultado. El intrépido mago de la palabra, dispuesto a intentar un improbable milagro. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cierto. Bien visto. Yes sir

Jose

tana dijo...

Gracias a tí,Santiago, me encanta tu blog y que estemos en contacto a pesar de tener un oceáno de por medio.....La verdad, no que creo que el supermago Rubalcaba sea capaz de integrar en UNA las majoras juagadas del Barça, pero en política 10 meses es mucho tiempo....El Sábado hice jiribeques para ver el partido y, mira que no soy muy futbolera, pero lo disfruté tantísimo...El juego del barça fue como una buena coreografía...Cuando estaban empatados me mordía las uñas.....Ya puede aprender el Psoe del espíritu de equipo, de la laboar del entrenador...En fin....Muchos besos

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Gracias por la lectura y los comentarios... El Barça estuvo muy bien, fiel a su estilo. Y el PSOE, pues mal,,, aunque ahora se encomiende a su estrella.... Un abrazo