lunes, 23 de mayo de 2011

El retorno de la gaviota rampante

Nada hay más lógico que el fracaso electoral de un partido cuyo gobierno ha fallado en el manejo de la crisis económica. Nada hay tan significativo como la magnitud -diez puntos- de su debacle. Nada tan preocupante como el descubrimiento de que, felices militantes al margen, los indiscutibles vencedores no despiertan, creo interpretar, demasiado entusiasmo entre ciudadanos que les han votado.  

En 1995, cuando otra rotunda victoria en las elecciones municipales inició el camino de Aznar hacia la Moncloa, yo todavía no era periodista. Este lunes, cuando Rajoy empieza a pisar la alfombra que conduce al poder, me encuentro, por decirlo finamente, en retiro activo. El déjà vu de la gaviota azul. Por desgracia, todos somos 16 años mayores.

La democracia española enfila, entre cansada y aburrida, la crisis de los 40. Disfrutó de la juventud, se asentó en el reconocimiento internacional, y respira en los últimos tiempos un aire de madurez desencantada. Quizá sea una crisis similar a la que, hace justo un año, se reflejó en el espejo de Zapatero. Fue entonces cuando el presidente renunció al futuro. Ajustó cuentas con los que tenía al alcance de la tijera y sobrevivió a una desganada huelga general, pero a su partido le llegó el domingo la factura. Ahora estudia cómo pagarla, si de una vez o en cómodos plazos.


Algo más de una década durará la era Zapatero en el PSOE. Desde aquel congreso extraordinario al que sorprendió con su optimismo hasta el próximo proceso de primarias. "No estamos tan mal", dijo entonces; ¿lo repetiría hoy? Si hace unos años en Ferraz soñaron con heredar el menguante capital de IU, ahora la coalición aspira a crecer a su costa entre los desencantados. Y aunque Cayo Lara no piense apretar la pinza de Anguita, para conquistar a la esquiva izquierda sociológica los cariacontecidos socialistas tendrán que renovar el programa, buscar nuevos liderazgos, despertar viejas esperanzas. Regreso al pasado.   

Frente a la incertidumbre, de Mariano Rajoy el electorado tiende a valorar lo conocido. Su cachazuda tenacidad para sobrevivir a un lustro de zancadillas internas, su anunciada sensatez. ¿Ilusión? Nunca le ha hecho falta. Al líder del PP, aficionado a esperar y ver, el desplome socialista le ha convertido en favorito. Con el tiempo, parece haber acertado en su estrategia de perfil bajo y enigmático programa. Así que seguirá lanzando cifras y evitando rechazos. No arriesgará ni con las caras: por el balcón de Génova asomaban anoche bastantes veteranos del 95 .  


Los buenos resultados de dos disidentes, Francisco Álvarez-Cascos y Rosa Díez, sancionan la insatisfacción frente a los dos grandes partidos. Su retorno a la primera línea ha coincidido con la irrupción del indignado desencanto juvenil. Al contrario que los temerosos comentaristas de la diestra y patria TDT, nunca pensé que las acampadas fueran a alterar sustancialmente la relación de fuerzas entre PP y PSOE. Mantengo que parte de sus propuestas asamblearias son irrealizables. También a ellos, como a los grandes partidos, les ha llegado este lunes el reto de las realidades: buscar vías de incorporación al sistema para reformarlo o condenarse a la marginalidad política. Pero en el calor de sus toldos se concentró más ilusión que en muchos actos de campaña. Ilusión: una materia barata, pero escasa… Sólo con ella, somos poco. Sin ella, nada.  

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Santi,
buen análisis. De todas formas creo que falta alguna frase sobre Bildu. Lo que pienses, pero creo que ha sido la 2 noticia electoral. Jacobo

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Gracias por el comentario. Bueno, me quería centrar en la dinámica PP-PSOE con la derivación de las acampadas...Despachar a Bildu con una frase no me parecía bien... probablemente merezca un post.. y necesito darle más vueltas...Un abrazo

Anónimo dijo...

Me parece acertado el analisis Santi, y visto lo visto, yo creo que lo mejor sería un congreso extraordinario del que saliera un lider y un programa que fuera capaz de ilusionarnos.
Besos
Ana Sanz

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

¿Congreso o primarias? ¿El qué o el quién?...¿El presente o el futuro? (o este es un falso dilema??)... Pronto escribo algo...Gracias, Ana,..