miércoles, 21 de septiembre de 2011

Las batallas perdidas del periodismo

No soy pesimista pese a los últimos meses, no me siento catastrofista aunque los medios de comunicación sean noticia cada día por despidos y cierres. Y sin embargo alguna vez me asalta la intuición de que nuestro sector ya se parece demasiado a la construcción: porque acusa la burbuja publicitaria heredada de la falsa prosperidad, porque casi todo está en venta, porque puede quedarse como un solar.

Los periodistas estamos perdiendo irremisiblemente la batalla de la fidelidad. La información pautada –a horas fijas, en formatos establecidos- ha cedido ante el nervioso picoteo procedente de las redes sociales. Inmediato, gratuito y participativo; más vale comprenderlo que demonizarlo, porque la tendencia se acentuará en las próximas generaciones. Hasta las páginas web, adaptadas al  ecosistema naciente, se han convertido al formato sábana: deben contener el mayor número posible de recursos, también de entretenimiento, espectáculo y oportunidades comerciales, para que el lector, siempre de paso, no sea arrastrado hacia la competencia por un diluvio de estímulos. Y en el combate a muerte por la sorpresa constante, nos vamos dejando, aunque nos duela, jirones de calidad.

Los periodistas hemos perdido, nadie lo duda, la batalla de la rentabilidad. Las cadenas de la TDT sobreviven para emitir películas de vaqueros, series compradas al peso y, si el presupuesto alcanza, tertulias de opinión en prime time. Los informativos pierden peso –y poso- en las televisiones asentadas. Los diarios en papel, pequeños y grandes, han iniciado un declive que temen inexorable y los oyentes de la radio se estancan. La publicidad acompaña a la migración de las audiencias hacia el planeta digital, que todavía no es rentable. Si las empresas se encuentran tiesas, los profesionales tiritan. Los sueldos se reducen, pero no la carga de trabajo, que  aún así es muy inferior a la de especialistas en liquidaciones e indemnizaciones. En la lucha por la supervivencia, las condiciones laborales han caído, para qué ocultarlo, por los suelos.

En este contexto, el último golpe a la profesión ha llegado con la decisión del Consejo de Administración de RTVE de autorizar a sus integrantes el acceso a las escaletas de los informativos para saber, según dicen, en qué trabaja la redacción. Soy consciente de que los directivos de los medios privados sugieren, orientan y puede que hasta veten determinadas noticias. Y no me gusta. Pero los políticos que han apoyado o han consentido esta decisión deberían dedicarse a proteger y no a socavar la  autonomia operativa de un ente que pagamos todos. Aunque su postura es perfectamente coherente con su presencia en el consejo, fruto de una “independencia” no entendida como un acuerdo para la elección de los más capacitados, sino interpretada como un pacto táctico sobre el reparto de puestos. 

En plena precampaña, el examen político de las prioridades informativas diarias supone multiplicar la intromisión que ya significó el mandato de la Junta Electoral para que, antes de los últimos comicios, el tiempo dedicado a cada partido fuera proporcional a su representación parlamentaria. Un disparate que alcanza al mayor logro de Zapatero en materia de medios de comunicación: sacar a RTVE del enfrentamiento partidista. Un epílogo bajo sospecha para unos informativos que, en general, han sido en estos ochos años un ejemplo de pluralismo.

¿Y mañana? Que la audiencia, cada vez más activa, también lo comprenda. Si los profesionales perdemos otra batalla por la independencia, enterraremos cualquier esperanza de reconquistar la fidelidad, la calidad, la rentabilidad y, de rebote, el empleo.
   

4 comentarios:

Utah dijo...

Totalmente de acuerdo en el disparate sobre que el tiempo de aparición sea proporcional a la representación parlamentaria... pero, ¿es que los propios periodistas no tienen ninguna responsabilidad en este proceso de declive?

En esta petición se pide que se hagan debates entre todos en campaña electoral

http://actuable.es/peticiones/pide-debates-entre-todos-candidatos-las-proximas

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Gracias por el comentario.Desde luego, tenemos responsabilidad en no haber previsto -la mayoría- las nuevas formas de consumo informativo, en habernos olvidado de asuntos que realmente preocupaban al público y en muchas otras cosas. Cualquier crítica que no empiece por la autocrítica supone engañarse. Incluso entre la profesión hay distintas posiciones sobre la pervivencia de los medios públicos. Yo estoy a favor y quiero que sean independientes. Y efectivamente, creo que ahí es donde deben celebrarse los debates con todos los partidos, también con los pequeños.

Variation27 dijo...

Fantástica panorámica de la situación. Acabo de compartir el artículo.

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Gracias por leerlo, comentarlo y compartirlo. Me pareció que esta decisión debía interpretarse en el contexto del declive de una profesión y de un sector. Gracias, un abrazo.