jueves, 29 de diciembre de 2011

Chita era mentira

Chita ha muerto y yo me encuentro mal. El deceso del popular chimpancé, descubierto el 24 de diciembre, se conoció en España a primera hora del miércoles 28. Y aunque iba rebotando por diferentes medios digitales, la única liana fiable conducía a unas declaraciones de la responsable de un zoológico de Palm Harbor, Florida, a un periódico local. Según su versión, la mona había fallecido de una insuficiencia renal a la edad de 80 años. Curiosamente, también reconocía que un animal de esa especie rara vez supera los 45.

La Chita muerta, la de Florida
De ese medio, el Tampa Tribune, obtuvo también los datos la agencia Associated Press, que con su aval convirtió la duda en materia noticiosa. Mientras, las redes sociales avisaban con su silencio: no había conversación sobre el asunto en Twitter, ni siquiera en las zonas más cercanas a la última residencia de la eximia simia. El éxito viral llegó más tarde, cuando los obituarios, documentados, creativos y tirando a crédulos, competían en las webs de todo el mundo.

Es evidente, necesitamos mitos. Pero la vida de Chita era mentira. El personaje no existió en las novelas de Edgar Rice Burroughs que inspiraron la saga de Tarzán. Fue una creación cinematográfica  posterior para aportar en la gran pantalla un contrapunto cómico al severo hombre mono de voz sonora y paños menores. El papel del ocurrente primate resultó tan exitoso que fue interpretado sucesivamente por chimpancés distintos, varios de ellos machos, según desveló la biografía “Me, Cheetah”, escrita hace tres años por T.D. Rosen.
El periodista de The Washington Post ya desmontaba la teoría de su extraordinaria longevidad. Aunque existen reservas en este punto, lo más probable es que se atribuyera la fecha real de nacimiento de uno de los primates, 1932, a todos los posteriores, fueran auténticos o falsos. Seguramente ninguno llegó a los 80 años. A la confusión y a engrandecer la leyenda ayudaron los reconocimientos. El Festival de Cine de Peñíscola otorgó en 2006 a “Chita” un Premio Calabuch por sus innegables virtudes escénicas. La mona no vino a España, supuestamente estaba ya achacosa, tenía casi 75, aunque se dejó fotografiar en su jardín con el galardón.

La Chita de California, que sigue viva, con su premio
Pero, atención, la Chita de esa foto no es la que ha muerto. Porque ya entonces había dos documentadas. (Y alguna más que aparecerá…). Por un lado, la que funcionaba como discreto reclamo publicitario del citado zoo de Florida, hoy aparentemente fallecida, y que se presentaba todavía ayer en Twitter como intérprete de algunas películas en los años 30. Y luego estaba la “oficial”, asentada en la Fundación Cheetah de Palm Springs, California, que pinta cuadros y se retrata con famosos. Sí, porque sigue viva.  A esa localidad se dirigieron los responsables del certamen levantino para hacer entrega del galardón a la veterana actriz.
La trampa en el DNI se descubrió después, cuando la biografía de Rosen situó el nacimiento de esta Chita, bastante más conocida, hacia 1960,  deshaciendo cualquier posibilidad de que hubiera sido compañera de aventuras de Tarzán. Así se admite, púdica pero honradamente, en la web de la Fundación californiana. Pero hay más. Esta impostora -a su pesar- ha emitido un comunicado lamentando el fallecimiento de su rival de Florida, sobreponiéndose al humano despecho porque le ha robado la gloria del obituario y dejando caer que ella está perfectamente. 


El poco sutil pésame en Fbook de Chita de California

¿Hubo fallecimiento en Florida? De acuerdo, lo dice la web del zoológico, que ha empezado a recaudar fondos para preservar la memoria de su Chita. La misma responsable que admitió el óbito ha explicado que fue incinerada al día siguiente. ¿Por qué no se contó entonces, si era su principal reclamo? ¿Iban a pegar el cambiazo a los visitantes? ¿Mataron  solo una mentira insostenible? Los mails que he enviado al centro no han recibido una respuesta satisfactoria. El mensaje vía Facebook al periodista que firmó el primer artículo tampoco ha dado resultado. En mi obsesión, he llegado a interpelar en Twitter al community manager del animal. Y de nuevo ha sorteado las preguntas. Lo siento, llegados hasta aquí, me inclino por la teoría de la conspiración: ni era Chita ni se ha muerto.
Superando tantas y tan grandes dudas, la desaparición del icónico animal acompañó en las portadas a la publicación de las cuentas del Rey (¿enviará representación al funeral o solo un sentido telegrama de condolencia?), al procesamiento de José Blanco (metido en un embrollo bastante más sencillo que la biografía de nuestra mona/s favorita/s) y a la congelación del salario mínimo interprofesional (¿cuánto cobraría por película?). Todo perfecto hasta que en la madrugada española del jueves Associated Press, que había dado verosimilitud a la muerte de “Chita” difundió una nueva información restando crédito a su versión anterior. 

El desmentido a medias está dando ya la vuelta al planeta. Desandando lo andado, incluso lo ha recogido el Tampa Tribune. Apurando, apurando ¿qué sabemos realmente? Que hace unos días quizá murió un mono en Florida. Bueno, y que el zoológico recibe pésames en las redes sociales mientras Johnny Weismüller se carcajea en su tumba. Me pregunto si las brillantes páginas dedicadas al tránsito del primate a los altares del séptimo arte elevan nuestro periodismo a la categoría literaria o lo dejan en taparrabos. Donde muchos  lectores requieren historias, algunos pelmazos sólo encontramos preguntas. ¿Periodismo de investigación 2.0? Periodismo 0- Chita 2.
 
La despedida de Chita de Florida en Twitter
Que nadie vea frustración o críticas a otros en este post. Tratando de ser fiel al legado de nuestro chimpático chimpancé, y siempre atento a las últimas tendencias, este blog se apunta al crowdfunding o "financiación a poquitos". Tan pronto como reúna el dinero necesario, “Debajocoste” enviará a un reportero, que seré yo, si antes no me he vuelto mico, a Palm Harbor, Florida y a Palm Springs, California, para investigar los puntos oscuros de esta historia. No se preocupen, en un rato les facilito el número de cuenta…





4 comentarios:

Gooseboy dijo...

Ahora mismo pongo diez euritos.

L.N.J. dijo...

Estas cosas son normales, pasa con Chita y con Tarzán, también.

Lo que no es normal que tenga el pelo gris y le salga su primera muela de juicio (entre sonrisas). Eso ha estado muy bien.

Saludos.

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Cuando hasta Chita miente, uno sospecha que está rodeado de impostores. En mi caso, puedo demostrar que no uso Grecian 2012 ni Photoshop. En cuanto a la única muela del juicio, ahí sigue, a medio salir. Las otras tres simplemente no existen (¿evolución o degeneración?). Quizá cuando sea mayor...Un abrazo. Y gracias por los 10 euritos, Gooseboy.

Gooseboy dijo...

No, los 10 euritos son cortesía del sabadell. Dime número de cuenta.