martes, 14 de junio de 2011

Salir del armario o quedarse dentro

Tom MacMaster, la supuesta  Amina Arraf
Amina se llama Tom, tiene barba en su foto de Facebook y se encuentra de vacaciones en Turquía. Paula, en realidad Bill, vive en Ohio, donde fue militar y trabajó como obrero de la construcción. No eran mujeres ni lesbianas, tampoco se conocían y, según los primeros datos, ninguno parecía saber que el otro también le estaba mintiendo. Pero excepto esta coincidencia en el enredo, la enrevesada historieta no tiene demasiada gracia. Bill y Tom no sólo traicionaron la confianza de otras personas, sino que el primero se aprovechó de una situación tan delicada como la sangrienta represión en Siria sobre los manifestantes que pretenden la salida del presidente Bachar el Asad.

Amina Arraf era la supuesta creadora del blog "Una chica gay en Damasco". Ahí contaba en primera persona sus aventuras en las protestas de Damasco y sus escarceos para esfumarse ante los agentes gubernamentales. Hace días hizo correr el rumor de que había sido detenida. Otros opositores se han quejado de que llegaron a exponer su vida intentando averiguar los detalles de un arresto que nadie confirmaba. Y surgieron las dudas. El domingo, tras admitir el fraude en un post, Tom MacMaster se disculpaba desde Estambul ante sus casi 2.200 seguidores.

Mentir en Internet parece fácil. Pero, a medio plazo, la inexorable memoria de las máquinas –los ordenadores y los servidores- permitió descubrir la verdad a los informadores profesionales que iban contrastando hasta sus limitaciones. Siguiendo el  rastro de Amina, los redactores de  The Washington Post llegaron a LezGetReal.com, un sitio estadounidense para lesbianas donde también había publicado la supuesta bloguera siria. La actitud de la editora, Paula Brooks, que alegó ser sorda para no ponerse al teléfono, les resultó tan sospechosa que llegaron a pensar que era ella quien se hacía pasar por Amina. El secreto era de naturaleza distinta: también se trataba de un hombre.

Ahora llegan las explicaciones. El domingo Tom optó por los equilibrismos literarios. “La voz narrativa puede haber sido una ficción, pero los hechos son verdaderos”. (Arcadi Espada le espera, afilando el apellido). El lunes, en un extenso texto, se presentó como un autor abducido por su personaje: “Amina era lista y divertida, y tenía una historia y empecé a contarla…”. La buena intención de resultar creíble a los ojos occidentales. Por fin, acabáramos, la fama. “Escribí una pequeña historia, perfecta, sobre la situación en Siria y el afecto entre una hija y su padre, y se expandió de forma viral. Y todo escapó de mi control…” Y, al final, las disculpas a tanta gente, entre otros a Paula Brooks, editora de LezGetReal.com.

Esta web, inaccesible esta tarde, ya recogía el lunes la falsa historia de Amina, reproducía las primeras disculpas de Tom y sentenciaba que habían dañado su credibilidad. Pero hoy martes otra de sus responsables, Linda S. Carbonell, reconocía en una carta a los lectores que estaban esperando un comunicado de Bill Graber, el presunto creador de la supuesta editora, Paula Brooks. “Creo que durante años hemos educado a nuestros lectores, su identidad (la de Paula/Bill)  no disminuye el valor de las historias que les hemos contado. Seguro que se sienten tan traicionados como yo. Lo siento.”

Bill Graber, la supuesta Paula Brooks
Mejor que en un comunicado, Bill ha preferido ofrecer sus disculpas a través de una entrevista a The Washington Post. Tras reconocer que se ocultaba bajo el seudónimo de Paula Brooks -el nombre de su esposa-, asegura que sufrió abusos y justifica su actitud  por el deseo de promover la igualdad de los homosexuales frente a los prejuicios de la Iglesia y del Ejército. Menos literario que Bill, aunque con idénticas y peligrosas buenas intenciones, se disculpa apelando a su propio espíritu de sacrificio. "He intentado ceder esta web durante el último año. Parecían necesitar un líder, pero nunca encontré a nadie que se hiciera cargo de ella(..) Cuando la entregue, buscaré trabajo. Pero quiero salvar esto".

El secreto de Bill y Tom ensucia con sus ribetes sainetescos causas tan justas como el amor entre mujeres y la revolución siria. Daña la credibilidad del periodismo tradicional,  y especialmente la del llamado periodismo ciudadano, de blogueros y activistas que, al intentar pasar inadvertidos sobre el terreno, reducen al mínimo la capacidad de comprobación. Frente a esta salida mentirosa de un armario con doble fondo, la dignidad de quienes luchan acorralados contra la pared. En las antípodas éticas de Bill y Tom, respetando la diversidad de inclinaciones sexuales, la bloguera cubana Yoani Sánchez combate una dictadura sin más armas que la palabra y las ideas. A cara descubierta. Desde dentro de su país.



2 comentarios:

tana dijo...

Me has puesto al día con ésta historia con doble fondo, como tú dices. Hay una frase anglo que dice " al final, los esqueletos se acaban cayendo del armario". Pues sí, pero se debe seguir inculcando lo que conlleva el periodismo tradicional de calidad: veracidad, precisión, contrastar con varias fuentes y mucho más....Contigo no lo perderemos, de eso estoy segura....

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Gracias por leerlo y por el comentario. Sí, esta historia ilustra cómo no hay nada más peligroso que una mentira exitosa, aunque sea por una buena causa. Me recuerda, al margen del aspecto sexual al libro, brillante y recomendable, "Juegos de la edad tardía", de Luis Landero. Un abrazo y seguimos en contacto.