miércoles, 1 de junio de 2011

¿Quién enmienda a un académico?

¿Fue Franco un general valeroso? Probablemente. ¿Fue católico? Sin duda. ¿Fue un dictador? También. Es mi opinión, que no tiene mayor importancia y podría pasar desapercibida por mayoritaria. Sin embargo, la del historiador Luis Suárez Fernández, autor de la reseña sobre el valeroso-y-católico-pero-no-totalitario militar en el Diccionario Biográfico Español, continúa irradiando luz hasta ensombrecer la presentación de los primeros 25 volúmenes de esta obra patrocinada por la Real Academia de la Historia.

“Nos pidieron que no hiciéramos valoraciones, que sólo pusiéramos datos contrastados”, me ha contado un profesor universitario que redactó varias biografías. En el debate científico, que no de la calle, podría aceptarse, como asegura Suárez Fernández, la sutileza de que el franquismo fue autoritario, en vez de totalitario. Es decir, que diseñó el Movimiento a su medida, y no al revés. El problema es que en la amplia entrada (aquí puede verse) dedicada a –lo diré- el dictador, lo más elocuente son las omisiones y los eufemismos. Por ejemplo, que se califique el Régimen como “sin sistema liberal ni partidos” para evitar la palabra maldita, o que entre la prolija enumeración de muchos hechos y algunas buenas intenciones, el autor no dedique una línea a la represión de 40 años ni al exilio. Algo más doloroso que un desafortunado olvido.

lunes, 30 de mayo de 2011

Palabra de mago

Roberto Fontanarrosa falleció en 2007. El dibujante y escritor de Rosario, Argentina, no pudo, por tanto, disfrutar de la exultante plenitud goleadora de su paisano Leo Messi. Una auténtica lástima. Porque este delantero de leyenda merecería ser el inspirado protagonista de cualquiera de los irrepetibles relatos de “Puro fútbol”. Entre el costumbrismo y el surrealismo, en el centro de la atención del planeta deportivo, el poeta de los pies vertiginosos, el artista de los regates encadenados nunca enhebra más de tres frases, si acaso tópicas, ante el micrófono.


Decenas de miles de personas esperaban unas iluminadas palabras del astro tras su extraordinaria actuación en la conquista de la cuarta Champions para el Barcelona. “Guardo las palabras para el 29”, había prometido durante la celebración del título de Liga. Así que Leo, menos desenvuelto que Shaké y Piquira, encerrado en la banda, intentó una arrancada. “Prometí que hoy iba a hablar y acá estoy...; la verdad, no tengo nada que decirles”. Punto final. En la cancha se ven los pingos, suelen afirmar los aficionados argentinos a las carreras de caballos. Y el genial Lionel ya se había explayado frente a la defensa del Manchester. Cansado por un exceso de pases que se enredaban en el área pequeña, rompió a sus marcadores, ocultó la pelota y armó el pie para hacerla aparecer entre las redes del portero rival.

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Temor a las primarias o miedo a perderlas?

“Votamos a Bernardo, todos” . La consigna se propagaba en voz baja. En el escrutinio, Bernardo arrasaba entre las sonrisas apenas disimuladas de sus seguidores. Después de proclamar los resultados, el profesor reclamaba la presencia a su lado del nuevo delegado de clase. Y estallaba la gran carcajada: el elegido no existía, nuestra argucia adolescente dejaba en evidencia la bisoñez del nuevo tutor. “De verdad, ¿no sabéis hacer nada en serio?”


En el PSOE tampoco están para muchas bromas. Cuando Zapatero anunció hace casi dos meses que no iba a ser candidato a la presidencia del Gobierno en 2012, muchos interpretaron que ya se había ido. Y la situación se ha desmadrado. En el discurso que anticipaba su adiós, el todavía líder socialista presumió de democracia interna y prometió un proceso de primarias, aludiendo a que Rajoy fue designado por Aznar. Pero los socialistas no han sacado el mayor provecho posible de ese mensaje de legitimidad.

lunes, 23 de mayo de 2011

El retorno de la gaviota rampante

Nada hay más lógico que el fracaso electoral de un partido cuyo gobierno ha fallado en el manejo de la crisis económica. Nada hay tan significativo como la magnitud -diez puntos- de su debacle. Nada tan preocupante como el descubrimiento de que, felices militantes al margen, los indiscutibles vencedores no despiertan, creo interpretar, demasiado entusiasmo entre ciudadanos que les han votado.  

En 1995, cuando otra rotunda victoria en las elecciones municipales inició el camino de Aznar hacia la Moncloa, yo todavía no era periodista. Este lunes, cuando Rajoy empieza a pisar la alfombra que conduce al poder, me encuentro, por decirlo finamente, en retiro activo. El déjà vu de la gaviota azul. Por desgracia, todos somos 16 años mayores.

sábado, 21 de mayo de 2011

El Sol que nos alumbra



Pies y más pies, miles de pies que para echar a andar han decidido este sábado quedarse quietos. Pies jubilados, pies sin papeles, pies infantiles. “Papá, ¿qué es la clase obrera?” “Los trabajadores, hija”. Y mientras todos estos pies reflexionaban en compañía, otras cabezas pensantes exigían su desalojo por la fuerza.  Reducir la acampada de la Puerta del Sol –en otras no he estado-  a un problema de orden público, que puede serlo, es pensar sobre todo con los pies. Práctico, pero insuficiente. 

Tropiezo también en el centro de Madrid con manos y más manos que chocan, se estrechan, se entrelazan. Manos, parecidas y distintas, que a veces aplauden o se levantan para festejar las propuestas que enumera un megáfono. Algunas, útiles; inasumibles, otras. De la protesta a la propuesta. No es mal camino, aunque no me apetezca demonizar a los políticos ni acabar con los partidos, ni derribar el sistema. Si las elecciones son la fiesta de la democracia, la celebración en Sol se ha adelantado al sábado.