¿Fue Franco un general valeroso? Probablemente. ¿Fue católico? Sin duda. ¿Fue un dictador? También. Es mi opinión, que no tiene mayor importancia y podría pasar desapercibida por mayoritaria. Sin embargo, la del historiador Luis Suárez Fernández, autor de la reseña sobre el valeroso-y-católico-pero-no-totalitario militar en el Diccionario Biográfico Español, continúa irradiando luz hasta ensombrecer la presentación de los primeros 25 volúmenes de esta obra patrocinada por la Real Academia de la Historia.
“Nos pidieron que no hiciéramos valoraciones, que sólo pusiéramos datos contrastados”, me ha contado un profesor universitario que redactó varias biografías. En el debate científico, que no de la calle, podría aceptarse, como asegura Suárez Fernández, la sutileza de que el franquismo fue autoritario, en vez de totalitario. Es decir, que diseñó el Movimiento a su medida, y no al revés. El problema es que en la amplia entrada (aquí puede verse) dedicada a –lo diré- el dictador, lo más elocuente son las omisiones y los eufemismos. Por ejemplo, que se califique el Régimen como “sin sistema liberal ni partidos” para evitar la palabra maldita, o que entre la prolija enumeración de muchos hechos y algunas buenas intenciones, el autor no dedique una línea a la represión de 40 años ni al exilio. Algo más doloroso que un desafortunado olvido.


