Mostrando entradas con la etiqueta Iker Casillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iker Casillas. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de diciembre de 2012

Cap. XI: Año uno, empate a cero

‘No estamos donde quisiéramos estar’. Mariano, desconcertado por la sinceridad de su propia afirmación, se echó hacia atrás, miró al fondo de la sala, se tranquilizó al sentir sobre el pecho y la espalda la elástica de Casillas, ajustada bajo la camisa, la corbata y su chaqueta oscura.  Detuvo como pudo, todavía en frío, las primeras preguntas. Atornillado a la línea, fue despejando las malintencionadas menciones a los datos negativos. Contra las promesas pasadas, las realidades presentes, no-hay-que-engañarse; contra las realidades presentes, los pronósticos voluntaristas, hemos-cambiado-el-rumbo. Contra los pronósticos voluntaristas, la apelación a los valores, pido-comprensión-y-solidaridad. Y para rematar, rememorando el manualillo de Zapatero, el último condimento. Una pizquita de optimismo, coño, que somos españoles: 'Saldremos'.   

El presidente regresó a su despacho, al lugar donde sí quisiera estar, reconfortado y dispuesto a evaluar con Superlópez sus poderosos recursos persuasivos. Sobre el escritorio, la foto de Ángela Merkel, radiante y juvenil, retratada con el chándal de Mourinho. En la tele, Rubalcaba saltaba con el pie derecho sobre el alambre, retorcía la cintura enhebrando evasivas sobre las disensiones y disquisiciones del PSOE. Quizá porque el runrún de críticas internas le recordaba al desierto que dejó atrás o tal vez por practicar la alta política que predica puntualmente desde hace 37 años Su Majestad, Mariano le envió un mensaje privado de ánimo –‘Alfredo, aguanta, será mejor para todos’- antes de interrogar a su asesor de comunicación. ¿Cómo lo has visto?’ ‘Hemos salvado el empate, seguro’.

jueves, 5 de julio de 2012

Gente "pa tó"

No habían pasado ni 24 horas desde que la “Biblia” del balompié, “France Football”, reclamara el Balón de Oro para Iker Casillas, cuando Stephen Hawking, qué osado, pidió el Nobel para Higgs entre la extrañeza y la desaprobación del público que aplaude a rabiar en los “reality shows”. Peter Higgs, inglés, 83 años, físico portentoso que va muy bien de cabeza. Un día atisbó durante un paseo una partícula lejana, diminuta y tan escurridiza que otros científicos armados con cañones de coste astronómico han tardado medio siglo en detectar su rastro.

Algo más rápidos, apenas emplearon un año, agentes de la policía escrutaban al mismo tiempo las propiedades de un electricista sospechoso de haber robado el Códice Calixtino de la Catedral de Santiago de Compostela. Encontraron el valioso manuscrito amontonado con otros incunables en una bolsa de basura, al fondo de un garaje utilizado como trastero. ¿Herejía o metáfora de estos días de feísmo industrial, de imperialismo plástico del todo a cien? ‘El  Tesoro del Chispas’ constaba también de algunas fruslerías distraídas al descuido y de un millón de euros, seguramente ajeno a la próxima subida del IVA, puede que confiado al dadivoso perdón de San Cristóbal Montoro.