Esperanza Aguirre tiene un problema con los números, que no trata de ocultar. Y otro con el número gramatical. Si en la carta dirigida a los profesores de Secundaria, Bachillerato y FP, la presidenta de la Comunidad de Madrid olvidaba un puñado de tildes –que sí aparecen en la copia con el sello del registro- , en la enviada a los padres para informarles de la concesión de ayudas en la compra de libros de texto ignora en un par de ocasiones la correcta concordancia, combinando sin demasiado tino el singular con el plural. (Tarjetas-monedero... que caducará; La Consejería de Educación y Empleo,..., conscientes de...)
Más allá de estos errores, resulta llamativo que ella misma, y no el director del departamento correspondiente, firme esta notificación a las familias. Un gesto de cercanía que encaja en la perspectiva populista con la que ha abordado el conflicto con los profesores. La lideresa del PP, siempre atenta al latido de la opinión difundida en los medios afines, aseguró hace unos días que los docentes se quejaban porque su gobierno había decidido que el curso entrante, en vez de 18, trabajaran 20 horas semanales. Olvidó explicar que en realidad la jornada laboral es de 37 horas y media, similar a la de otros funcionarios, y que sus cifras se referían solo al tiempo que emplean dando clase. La misma manipulación que cuando se muestra el hemiciclo del Congreso semivacío para asegurar que los diputados no hacen nada.
| Carta sobre ayudas para libros de texto |